Sobre este episodio
El Mundial en México, o por lo menos lo que nos regaló Estados Unidos, fue una absoluta fiesta. Desde patos en el festejo del ángel, extranjeros que volaron, el famoso “y si sí” – cargado por una fé que renovamos cada cuatro años- y por supuesto el estadio Azteca pletórico. Esta catedral del futbol recibió por tercera ocasión la Copa Mundial, algo sin precedentes para cualquier otro estadio en el planeta. Sin embargo, en 1986, llegó a México no por democracia, si no por la urgencia, poderosasinfluencias y mucho, mucho ingenio mexicano. La selección ya está eliminada, pero mientras aún haya Mundial, estamos a tiempo de contarte cómo México se robó ser sede para el Mundial del 1986.